Katmandú,— A las 08:40 de la mañana del miércoles 26 de agosto, el silencio ancestral del valle del río Lhende Khola se quebró para siempre. Un desprendimiento de hielo a 20 kilómetros al noreste del paso fronterizo de Rasuwagadhi desencadenó una avalancha de lodo, rocas y sedimentos que en cuestión de minutos sepultó pueblos, arrastró puentes y dejó un rastro de muerte y desaparición que aún se contabiliza.
El colapso que sacudió el Himalaya
Según los análisis preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el desastre no fue provocado por un terremoto, sino por el colapso repentino de un glaciar de gran altitud en territorio nepalés. El desprendimiento de una masa gigantesca de hielo y rocas cayó cientos de metros hacia el valle inferior, generando un temblor sísmico de magnitud 5.2 que los instrumentos registraron como un sismo, aunque su origen fue puramente glaciar.
Las imágenes satelitales de Planet Labs revelan que la avalancha de hielo bloqueó el cauce del río Lhende Khola, creando una represa natural que colapsó poco después y liberó una ola de lodo de hasta seis metros de altura que barrió todo a su paso. El flujo de escombros se extendió por ambos lados de la frontera, afectando los distritos nepalíes de Dhading, Gorkha, Nuwakot y Rasuwa, así como el puerto de Gyirong en el Tíbet.
Cifras de una catástrofe en evolución
Al mediodía del jueves 27 de agosto, las autoridades nepalíes confirmaban 289 fallecidos recuperados y 910 personas sin contacto, de las cuales más de 400 son turistas extranjeros procedentes de al menos 28 países. En el lado tibetano, las autoridades chinas reportan tres muertos confirmados y 558 desaparecidos, incluyendo 260 extranjeros.
Entre los desaparecidos figuran excursionistas de India, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá, Alemania, Francia, Japón y otros países, así como decenas de militares y policías nepalíes que realizaban patrullas fronterizas . Las autoridades advierten que las cifras podrían incrementarse drásticamente a medida que los equipos de rescate accedan a las zonas más remotas del desastre.
Carrera contra el tiempo en terreno hostil
Más de 800 trabajadores de emergencia, 150 vehículos y perros rastreadores fueron movilizados por las autoridades chinas en el Tíbet, mientras que en Nepal los equipos de rescate enfrentan condiciones extremas: carreteras cortadas, puentes destruidos y un terreno montañoso que dificulta el acceso a las comunidades aisladas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, reconoció que los primeros indicios apuntaban erróneamente a un terremoto como causa del deslizamiento, pero los análisis posteriores confirmaron que el origen fue el colapso glaciar. La infraestructura hidroeléctrica de la región también sufrió daños significativos, complicando aún más las operaciones de rescate y la provisión de energía a las comunidades afectadas.
El Himalaya en alerta climática
Glaciólogos y geólogos que han analizado las imágenes satelitales señalan que el aumento de las temperaturas en el Himalaya, acelerado por el cambio climático, podría haber debilitado la estructura del glaciar colapsado, aunque es prematuro establecer una relación causal directa.
Este desastre se suma a una serie de eventos similares en la región: en febrero de 2021, una avalancha glaciar en el estado indio de Uttarakhand dejó más de 200 muertos, y en 2023, inundaciones repentinas en el norte de Pakistán arrasaron pueblos enteros. Los científicos advierten que los glaciares del Himalaya, que almacenan la mayor reserva de agua dulce fuera de los polos, se están volviendo cada vez más inestables debido al calentamiento global.
Testimonios desde el infierno
«Mi familia fue arrastrada por la inundación frente a mis ojos», relató uno de los supervivientes desde un campamento de refugiados en Nuwakot, donde cientos de desplazados esperan noticias de sus seres queridos . Anil Adhikari, propietario de una agencia de turismo que se desplazó a las zonas afectadas para buscar supervivientes, describió la escena como «un paisaje lunar cubierto de lodo donde no se puede ver nada, todo está sepultado» .
Los hospitales de Katmandú y las ciudades cercanas han activado protocolos de emergencia para recibir a los heridos, mientras que las embajadas de diversos países establecen centros de atención para familiares de los desaparecidos .
Impacto en el turismo nepalés
La tragedia golpea a Nepal en un momento crítico para su industria turística. En 2025, el país recibió 1,158,459 visitantes internacionales, una cifra récord que reflejaba la recuperación post-pandemia . Las rutas de trekking del Himalaya, incluyendo el campo base del Everest y el circuito de Annapurna, son el principal atractivo del país y una fuente vital de divisas.
Las autoridades turísticas han suspendido temporalmente las expediciones en las zonas afectadas y han ordenado la evacuación preventiva de campamentos en valles vulnerables. Sin embargo, las principales rutas de montañismo permanecen operativas, aunque con protocolos de seguridad reforzados .
Una región en la encrucijada
Nepal, encajado entre China e India, depende de su posición estratégica en el Himalaya tanto para el comercio como para el turismo. Este desastre expone la vulnerabilidad de un país que, aunque pequeño en territorio, alberga ocho de las diez montañas más altas del planeta y enfrenta riesgos geológicos y climáticos de magnitud continental .
Mientras los equipos de rescate continúan su búsqueda contrarreloj, la comunidad internacional ha ofrecido asistencia humanitaria. India, China, Estados Unidos y la Unión Europea han activado mecanismos de ayuda de emergencia, conscientes de que las próximas 72 horas serán cruciales para encontrar supervivientes entre los escombros del Himalaya
