Ciudad de México,. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, político e ingeniero mexicano, falleció a los 92 años. Su muerte cierra la vida de uno de los protagonistas más importantes de la transformación política de México durante las últimas décadas.

Cárdenas fue hijo del general Lázaro Cárdenas, presidente de México de 1934 a 1940. Aunque provenía de una familia con una larga tradición en la vida pública, construyó una trayectoria propia que lo llevó a convertirse en un referente de la izquierda mexicana.

Su nombre quedó marcado en la historia nacional por su participación en la elección presidencial de 1988, cuando se presentó como candidato de una coalición opositora. Aquella contienda representó un momento decisivo para el país, pues cuestionó el dominio político que el Partido Revolucionario Institucional había mantenido durante décadas.

En 1989 impulsó la creación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), una organización que reunió a diversos grupos de izquierda y que se convirtió en una fuerza relevante en la política nacional. Bajo su liderazgo, el partido participó en elecciones federales, estatales y municipales, y formó a nuevas generaciones de dirigentes.

Cárdenas buscó la Presidencia en tres ocasiones: en 1988, 1994 y 2000. Aunque no ganó ninguno de esos comicios, su presencia en la contienda ayudó a ampliar las opciones políticas de los mexicanos y a fortalecer la competencia democrática.

También ocupó el cargo de primer jefe de Gobierno electo del entonces Distrito Federal, actualmente Ciudad de México, entre 1997 y 1999. Durante su gestión impulsó proyectos de infraestructura, transporte y administración pública en la capital.

Más allá de los cargos que desempeñó, su legado se asocia con la defensa de la pluralidad política, la organización ciudadana y la idea de que el poder debe disputarse en elecciones libres. Su fallecimiento genera un momento de reflexión sobre el papel que tuvo en la apertura democrática de México