Oaxaca vuelve a ocupar un lugar destacado en el escenario turístico internacional.
La revista Travel + Leisure colocó a la ciudad de Oaxaca en el quinto lugar de su clasificación de las mejores ciudades del mundo en 2026.
Un reconocimiento que merece celebrarse.
Pero también merece una reflexión.
¿A QUIÉN LE CORRESPONDE EL MÉRITO DE QUE OAXACA SEA ADMIRADA EN TODO EL MUNDO?
Desde este espacio consideramos que el principal reconocimiento debe dirigirse a su gente.
A las cocineras tradicionales que mantienen vivas las recetas heredadas de generaciones.
A las mujeres y hombres que trabajan el barro, los textiles, la madera y las distintas expresiones de nuestra artesanía.
A los músicos, a los artistas, a los comerciantes, a los campesinos y a quienes preservan nuestras lenguas y costumbres.
A las familias que han transmitido su cultura de padres a hijos.
Porque Oaxaca no comenzó a ser extraordinaria cuando apareció en una revista internacional. Aún así es de agradecer y reconocer este reconocimiento.
OAXACA YA ERA EXTRAORDINARIA MUCHO ANTES DE QUE EXISTIERAN ESTOS RECONOCIMIENTOS.
Su riqueza cultural no nació de una campaña publicitaria.
Su gastronomía no fue inventada por una oficina de turismo.
Sus tradiciones no comenzaron con una administración gubernamental.
Son el resultado de siglos de historia y del trabajo de generaciones enteras.
Y por eso, cuando llega un reconocimiento internacional, resulta importante recordar quiénes son los verdaderos protagonistas de esa historia.
Los gobiernos pueden contribuir mediante infraestructura, promoción turística, seguridad, servicios públicos y conservación del patrimonio.
Y cuando esas acciones se realizan correctamente, también deben reconocerse.
Pero el valor cultural de Oaxaca trasciende cualquier administración.
LOS GOBIERNOS PASAN. LA IDENTIDAD DE OAXACA PERMANECE.
Ahora bien, este reconocimiento también nos obliga a formular preguntas.
Si Oaxaca es admirada internacionalmente por su cultura, su gastronomía y sus tradiciones, ¿qué tanto de ese éxito se refleja en la economía de quienes las mantienen vivas?
¿Cuántos artesanos reciben una remuneración justa por su trabajo?
¿Cuántas cocineras tradicionales cuentan con oportunidades para desarrollar sus negocios?
¿Cuántas comunidades reciben beneficios directos del turismo?
¿Y qué condiciones de infraestructura, seguridad y servicios públicos encuentran quienes viven en esos destinos?
Porque una ciudad puede aparecer entre las mejores del mundo para visitar y, al mismo tiempo, enfrentar desafíos importantes para quienes la habitan.
No son realidades incompatibles.
Y precisamente por eso, un reconocimiento turístico debe servir también para evaluar qué falta por mejorar.
NO BASTA CON PRESUMIR QUE OAXACA ESTÁ ENTRE LAS MEJORES CIUDADES DEL MUNDO. HAY QUE TRABAJAR PARA QUE SUS HABITANTES TAMBIÉN TENGAN MEJORES CONDICIONES DE VIDA.
El turismo debe generar oportunidades.
Debe fortalecer a los pequeños negocios.
Debe contribuir a conservar el patrimonio cultural.
Y debe permitir que las comunidades participen de los beneficios económicos que produce su propia riqueza.
Porque detrás de cada platillo tradicional hay trabajo.
Detrás de cada artesanía hay conocimiento.
Detrás de cada celebración hay generaciones de historia.
Y detrás de cada experiencia que enamora a un visitante hay personas que merecen reconocimiento y oportunidades.
Por eso, hoy vale la pena celebrar que Oaxaca siga destacando internacionalmente.
Pero también recordar algo fundamental.
EL PREMIO ES PARA UNA CIUDAD, PERO SU MAYOR RIQUEZA ESTÁ EN SU GENTE.
Y el desafío de las instituciones públicas es contribuir a que ese reconocimiento se traduzca en resultados que puedan sentirse en los hogares, en los mercados, en los talleres artesanales y en las comunidades.
Que el prestigio internacional no se quede solamente en una fotografía, una ceremonia o un comunicado.
Que también se convierta en oportunidades y bienestar.
Porque Oaxaca tiene mucho que ofrecerle al mundo.
Y quienes hacen posible esa grandeza merecen que el desarrollo también llegue a sus vidas.
QUE EL MUNDO RECONOZCA A OAXACA ES MOTIVO DE ORGULLO. QUE ESE RECONOCIMIENTO BENEFICIE A SU GENTE DEBE SER UN COMPROMISO PERMANENTE.
Y esa es nuestra reflexión de hoy.
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